CICLO DEL AGUA I. La circularidad del agua en la producción de la energía sostenible

La transición energética no depende solo de renovables, redes o moléculas verdes: también exige una gestión del agua mucho más inteligente. En refinerías, parques energéticos, plantas químicas y nuevas cadenas de valor, el agua es insumo, vector de seguridad operativa y, cada vez más, un factor reputacional y regulatorio. El reto no es “usar menos” a cualquier precio, sino asegurar disponibilidad y calidad adecuadas, con resiliencia ante sequías y estrés hídrico.

 

En ese contexto, la circularidad hídrica se convierte en una palanca directa de sostenibilidad y competitividad. Cerrar el ciclo implica pasar de consumos lineales a esquemas de “agua en cascada”, maximizar retornos, y sustituir captaciones por fuentes alternativas como efluentes urbanos o industriales tratados. Además, permite liberar capacidad en infraestructuras, reducir riesgos de parada y disminuir la huella hídrica asociada a nuevas producciones bajas en carbono.

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